Volver a la página principal

La clase de piano

(pieza en un solo acto para cuatro actores)



DRAMATIS PERSONAE
HOMBRE – 40 a 50 años

MUJER – 35 a 45 años

NIÑO – 5 años

PROFESOR – 25 a 30 años


Un salón de corte clásico inglés. Un sillón con brazos en el centro, una mesa de cedro a un lateral, que sirve de mueble bar. Por detrás del sillón hay una ventana amplia desde la cual los personajes mirarán a la calle.


En la derecha del escenario hay una puerta que conduce a la habitación del niño. A su lado una escalera que conduce al piso superior, donde está el baño. A la izquierda se encuentra la puerta que da al recibidor y a la calle. Hay un voluminosa pila de periódicos junto a la puerta de la habitación del niño. La escena comienza con el marido sentado en el centro de la escena, fumando una pipa y leyendo un periódico, mientras la MUJER va entrando y saliendo de la habitación y cargando periódicos antiguos, que amontona en la pila inicial. Una vez que termine de sacar todos los periódicos de la habitación, los transportará al recibidor.

Es por la tarde.

La MUJER se detiene en la puerta de la habitación del niño. Se duele de la espalda. Mira a través de la ventana, suspicazmente. Continúa cargando periódicos sin dejar de prestar atención a algo que le ha llamado la atención en la calle. El marido continúa su lectura, indiferente.




MUJER

¿Cariño?


MARIDO

¿Sí?


MUJER

¿Sabes tú quién es aquel joven que está sentado en el parque?


(La MUJER deja una pila de periódicos y se acerca a la ventana)



MARIDO

(Indiferente)

¿Mmm?


MUJER

Aquél, aquél de allí.


(El marido se gira levemente, alza la cabeza por encima del sillón y vuelve al periódico).


MARIDO

No sé quién es. No me interesa la gente de este barrio.


MUJER

Pues yo me he estado fijando, ¿sabes? Porque yo me fijo mucho, aunque no lo parezca. Y ese chico tiene un aire raro. Todas las tardes viene al parque se sienta y mira a los niños.


MARIDO

Déjalo estar. No será nada.


MUJER

Claro...


(La MUJER duda un momento. Luego abre la ventana y se asoma. Mantiene una conversación con la vecina, a quien no se escucha en toda la pieza)



MUJER

¡Buenas tardes, Dolores! ¡Qué grandes tienes los geranios! (Pausa). Muchas gracias... Pero es cosa mía, porque aquí el amigo (Se gira y señala al Marido)... A él le da igual... ¡Qué le vamos a hacer! (Cierra la ventana. Continúa cargando periódicos de un lado a otro)



MUJER

¿Has visto el nuevo coche que se ha comprado Dolores?


MARIDO

No.


MUJER

Les habrá costado una fortuna. Y el anterior no era tan viejo. (Pausa) A lo mejor es hora de que pensemos en cambiar de coche.


MARIDO

No veo por qué.


MUJER

Por si consigo trabajo.


MARIDO

No vamos a comprar un nuevo coche porque el vecino tenga uno nuevo.


MUJER

Y si trabajo, tendré que ir de alguna manera...


MARIDO

Consigue primero el trabajo, luego hablamos.


MUJER

¿No piensas que sería capaz de encontrar un trabajo?


(El marido no responde. Pasa páginas de su periódico. La MUJER continúa con su labor. El niño llama varias veces a la puerta, impacientemente. La MUJER acude a abrir. Entra el niño, como un rayo, agitándose la camiseta arriba abajo, dejando ver el abdomen desnudo)



MUJER

Carlitos, ¡te he dicho cientos de veces que no hagas eso!


NIÑO

Pero mamá, ¡es que tengo mucho calor!


MUJER

¿Qué formas son ésas de llamar?


El niño la ignora y salta sobre las rodillas de su padre, que muestra cierto desagrado por haber sido interrumpido en su lectura.


NIÑO

¡Dame un beso, papá!


MARIDO

(Le da un beso) Cariño... Por favor...


MUJER

Vamos, que hay que bañarte antes de que venga David.


NIÑO

Me bañas tú, papá.


MUJER

(Irónica) Ahora está muy ocupado, cariño.


MARIDO

Papá está cansado. Luego juega contigo.


NIÑO

Pero es que así, pero es que así...


MUJER

Carlitos, no molestes más.


NIÑO

Pero es que luego viene David, y tenemos la clase de piano y no tenemos tiempo y así mamá puede preparar la cena y tú puedes bañarme y luego puedo ir a la clase de piano...


(El marido y la MUJER se miran)



MARIDO

(A la MUJER) Acabo de encender la pipa...


NIÑO

Da igual, yo quiero que me bañes túuuu...


(El marido resopla y deja al niño en el suelo)




MUJER

¿No ves todo el trabajo que tengo que hacer?


MARIDO

(Se levanta y toma al niño de la mano) Si no te pasaras todo el día hablando con la vecina, tendrías más tiempo para tus obligaciones.


MUJER

O sea, que piensas que no hago nada en todo el día. Eres un listo tú.


NIÑO

Papá, vamos...


MARIDO

Sólo te digo que si te organizaras mejor...


MUJER

¡Sólo tienes que bañar al niño! ¿O es mucho para el señorito?


MARIDO

No estoy para tus tonterías. (A el niño) Vamos. (Hace mutis con el niño por las escaleras).


MUJER

(Elevando la voz) Gracias.


MARIDO

(Desde fuera) Eres igualita a tu madre.


(La MUJER, agotada, se echa sobre el sillón un momento, cabecea un poco. Luego retoma el trabajo de los periódicos. Se escucha un estrépito en la parte de arriba.)



MARIDO

(Desde fuera) ¿Te vas a estar quieto?


MUJER

¿Va todo bien?

(Se acerca a las escaleras por la que han subido. Silencio)


MUJER

¿Va todo bien? ¿Necesitáis una mano?


MARIDO

(Desde fuera) Igualitos los tres.


(Silencio)


(La MUJER pasea por la habitación y mira a través de la ventana.

Bajan el Marido y el niño. el niño tiene el pelo mojado y viste un pijama. Trae consigo un estuche con pinturas y varios folios que tira en el suelo. Dibuja mientras el padre vuelve al sillón y al periódico.)



MUJER

Ese joven viene cada tarde al parque.


MARIDO

Ya.


MUJER

Siempre está solo.


MARIDO

(Cambiando de tema) ¿Has preparado la cena?


Silencio.



MARIDO

No es mucho lo que te pido.


MUJER

¿Qué pasa?


MARIDO

No te pido gran cosa, solo que cumplas con tus obligaciones.


MUJER

(Sigue prestando más atención a la ventana). Podría ser un pervertido.


MARIDO

(Arrugando el periódico) ¡Escúchame cuando te hablo!


MUJER

(Al marido) A mí no me hables así.


MARIDO

Bah. (Pausa) ¿Qué hora es? ¿Cuándo va a llegar el profesor de Carlitos? ¿No se estará retrasando otra vez? Joder.


MUJER

Tranquilízate ¿quieres? (Cambio) No he tenido tiempo.


MARIDO

(Impostando la voz) Lo que tú digas, cariño.


(La MUJER vuelve a la ventana)



MUJER

A mí me tiene preocupada. Podría molestar al niño. He leído en el periódico que hay gente que fotografía a niños en los parques y luego vende las fotos por Internet.


MARIDO

Eso son tonterías. No hay nadie que haga eso.


(La MUJER rebusca obsesivamente en los periódicos hasta que encuentra uno)



MUJER

Crees que me lo invento. ¡Mira! Una red por toda Europa. Raptan niños y los drogan.


MARIDO

¿Qué quieres demostrar con eso? Este es un barrio demasiado aburrido. Nunca hemos tenido ningún problema. Por eso nos cambiamos de casa, ¿recuerdas la de veces que hablamos de ello?


MUJER

¡Precisamente! ¡Precisamente porque este un barrio tranquilo, la gente es más confiada!


MARIDO

Nadie va a raptar a nadie aquí.


MUJER

Pero mira al tipo ese. No es de aquí, seguro.


MARIDO

(Se levanta del sillón y se acerca a la ventana). ¿Dónde?


MUJER

Allí, en el banco junto al columpio.


MARIDO

Es casi un chaval.


(La MUJER busca entre las páginas del periódico y lee.)



MUJER

(Lee.) Doctores. Profesores. Adolescentes. Todos ellos formaban parte de esta red.


MARIDO

No seamos alarmistas. Ese “tipo” es un crío. Seguramente venga aquí a fumarse un cigarrillo y a hacer pellas.


MUJER

O quizá se fume un porro.


MARIDO

O quizá sea un porro.


MUJER

O sea, que te sientes más seguro si tu hijo juega al lado de un drogadicto que de un pederasta.


NIÑO

¿Qué es un pederasta, mamá?


MUJER

Nadie, hijo.


MARIDO

Por Dios. Todo el mundo ha fumado porros en un parque. Incluso tú y yo.


NIÑO

Papá, papá y qué es un porro.


MUJER

Sí, claro que fumábamos. Tú los comprabas, ¡como para no acordarme!


MARIDO

Pues entonces ¿cuál es el problema?


NIÑO

¿Tú le comprabas porros a mamá?


MUJER

Carlitos, a tu habitación.


NIÑO

Pero mamá, ¿qué comprabais en el parque?


MUJER

¡A tu cuarto! ¿No ves que estamos hablando los mayores?


(El niño sale sin recoger las pinturas y sollozando)



MUJER

Nosotros teníamos la edad. Y eran otros tiempos.


MARIDO

¿Y qué más da? Ahora todo empieza antes. Los niños, los jóvenes... No me marees con tus delirios como hacías en el antiguo barrio.


(Silencio. El marido se sienta en su sillón. Ceba una pipa y se dispone a fumarla)



MUJER

Así que no te importaría que Carlitos fumase porros.


MARIDO

Claro que me importaría, pero es inevitable. Si lo quiere hacer que lo haga. Para eso estamos nosotros, para educarle y que pueda decidir por sí mismo.


MUJER

Dirás que para eso estoy yo, porque a ti no te ve el pelo.


MARIDO

No estoy para tus idioteces, así que para de una vez.


MUJER

(Encarándose) ¿Y qué piensas hacer?


MARIDO

(Se levanta violentamente). Cállate de una vez. Calla y no me provoques.


MUJER

¿Me estás amenazando?


(El marido realiza mutis)



MUJER

Ya preparo yo la cena, gracias.


(Mira por la ventana una última vez. David, el PROFESOR, aparece, aunque no se le ve por el momento en escena. La MUJER abre la ventana y hace ademán de saludarle, pero David realiza algo que hace que la MUJER se contenga. Tras unos momentos en los que duda, cierra la ventana y echa la cortina. Está nerviosa. Llaman a la puerta.

Entra David, el PROFESOR.)



PROFESOR

¿Qué tal? ¿Cómo va todo?


(La MUJER retrocede. El PROFESOR se acerca y le da dos besos.)



MUJER

Bien, bien...


PROFESOR

¿Empiezo ya o estáis liados?


MUJER

No, no. Está en su cuarto pintarrajeando unos papeles.


PROFESOR

Entonces voy a decirle hola.


MUJER

No, no, no te preocupes, ya lo traigo yo.


(Entran el Marido y el niño.)



PROFESOR

Mira quién está aquí.


MARIDO

David...

(El niño corre hacia el Profesor, el PROFESOR la besa. El Marido y el PROFESOR se estrechan la mano.)



PROFESOR

Ya, ale, ale (el niño no quiere soltar al PROFESOR). Venga, que tenemos que empezar. (Al Marido) Le decía a tu mujer que si os he cogido en mal momento, puedo venir más tarde...


MARIDO

No te preocupes... ¿Te está esperando alguien?


PROFESOR

Sí, pero no importa.


NIÑO

Vamos, vamos (el niño arrastra al PROFESOR hasta la habitación)


PROFESOR

¡Luego hablamos!


(El PROFESOR y el niño hacen mutis, quedan el marido y la MUJER.)



MARIDO

Me voy afuera.


MUJER

Espera...


MARIDO

¿Qué?


MUJER

No has visto.


MARIDO

¿Qué?


MUJER

David.


MARIDO

¿Qué pasa con él?


MUJER

¿No has notado nada raro?


MARIDO

¿Por qué iba a notar nada raro?


MUJER

No sé. ¿No te parecía extraño?


MARIDO

Ya estás otra vez.


MUJER

¡Espera!


MARIDO

¿Qué?


MUJER

No te parece... ¿Cambiado?


MARIDO

No, me parece igual.


MUJER

Yo creo que no está igual.


MARIDO

Sí, lo está. ¿A qué viene todo esto?


MUJER

Es igual, son cosas mías, no tiene importancia.


(Silencio. Suena el piano en la otra habitación. Ha comenzado la clase. El Marido no sabe si largarse o preguntarle a su MUJER)



MARIDO

¿Me lo vas a decir o no?


MUJER

¿El qué?


MARIDO

¿Qué pasa con David?


MUJER

No es nada, solo cosas mías. (Mira hacia la ventana)


MARIDO

¿Qué pasa ahí fuera? ¿Tiene que ver con el chico ese? (Se acerca a la ventana, la MUJER no responde, pero gesticula) ¿Sí? ¿Qué?


MUJER

¡Ay!


MARIDO

¿Ha hecho algo? ¿Le ha dicho ese tipo algo a David? ¿Quieres hablar de una vez?


MUJER

Si no es nada. Pero no... No le ha dicho nada.


MARIDO

Entonces... (Irritado) ¿Qué pasa, joder, es que quieres volverme loco?


MUJER

Pues que David y ese chico...


MARIDO

(Mira por la ventana) ¿Qué? (Incrédulo) ¡No me jodas! ¿David? No. ¡Cómo va...!


MUJER

Parece que sí. Ya se lo notaba yo.


(El Marido está nervioso. Pasea por el salón. Se da cuenta de que su hijo está tomando clases con él.)



MUJER

No cambia las cosas.


MARIDO

¿Cómo que no? Podía habérnoslo dicho.


MUJER

¡Vaya!


MARIDO

¿Qué?


MUJER

Nada.


MARIDO

Ah, no. No pensarás que yo tengo algo en contra...


MUJER

No digo eso.


MARIDO

No tengo nada en contra, lo sabes. Tengo montones de amigos, incluso mi primo... Ya lo conoces. Vive desde hace mucho tiempo con su pareja. Incluso piensan casarse. Pero estaría más tranquilo o, mejor dicho, me sería más indiferente si no fuera... ¿A ti te parece bien?


MUJER

No lo sé. Me ha sorprendido tanto como a ti.


MARIDO

Entonces, ¿qué piensas?


MUJER

No me desagrada, pero me inquieta. No quiero problemas.


MARIDO

Eso es. Yo tampoco quiero problemas. No estoy diciendo que vaya a provocarlos.


MUJER

No, no, no es eso. ¿Deberíamos hablar con él?


MARIDO

No lo sé. No lo sé. Deberías hacerlo tú.


MUJER

¿Por qué?


MARIDO

Va a resultar muy violento. Pensará que soy un anticuado o un reaccionario.


MUJER

Pero no lo eres.


MARIDO

Sólo me preocupo por la educación de mi hijo.


MUJER

Sí, eso es.


MARIDO

Aunque suena muy forzado. Lo mejor será no decir nada.


MUJER

Ya.


MARIDO

Esto no cambia las cosas. Carlitos puede seguir tomando sus clases.


MUJER

Y el novio esperando. Podemos invitarlos a que vengan a cenar un día.


MARIDO

Sí, es una buena idea. Sí, sí. Es una magnífica idea.


MUJER

Así no tiene que esperar allí sentado. Podría entretener al crío mientras llega David.


MARIDO

No daría pie a las murmuraciones de la gente.


MUJER

Sí, sí. No tienen por qué esconderse. Es natural. Aunque nos sea raro nos tendremos que acostumbrar.


(Se escucha un estrépito y el piano deja de sonar. Se escucha los gritos del niño, que llora. Los padres se miran y luego se dirigen apresurados a la puerta de la habitación. Antes de que lleguen, se abre y sale el niño llorando, a abrazarse a su madre. El padre aprieta los puños. Sale el PROFESOR, lamentándose los dedos.)



PROFESOR

¿No tendrás algo de hielo?


MARIDO

¿Qué ha pasado?


PROFESOR

Que se ha caído la tapa del piano y me he pillado los dedos.


MUJER

(Al niño) ¿Estás bien, tesoro?


PROFESOR

(Que no se ha dado cuenta de que la MUJER se dirigía a su hijo) Sí... A él no le ha pasado nada, pero a mí me ha caído sobre la mano...


(El marido y la MUJER no saben muy bien que hacer, así que se quedan inmóviles. El PROFESOR los mira. Hay mucha tensión, aunque el PROFESOR no se da percata de ello.)



PROFESOR

Entonces...


MARIDO

Entonces...


PROFESOR

¿Me puedo aplicar un poco de hielo?


MUJER

Sí, sí, espera un momento. (Al marido) Puedes encargarte de Carlitos...


MARIDO

Sí, por supuesto (Acude al niño y lo abraza).


(Sale la MUJER.)



PROFESOR

Le tengo dicho que no juegue con la tapa... Creo que se ha asustado más por el ruido... (Al niño) ¿Estás bien?


NIÑO

Sí... (Se acurruca junto a su padre)


PROFESOR

Bien.


Entra la MUJER con hielo. Se lo da al PROFESOR.



PROFESOR

Solo será un momentito y enseguida continuamos.


MARIDO

Oh, no es necesario.


MUJER

Si te has hecho daño...


PROFESOR

No importa, podemos seguir. ¿Seguimos, Carlitos?


NIÑO

Vale. (El niño se dirige a la habitación).


PROFESOR

Vamos.


MARIDO

Espera, no es necesario.


MUJER

Descansa, te pagaremos igual.


PROFESOR

Ya me pagasteis a principios de mes. Además, apenas habíamos comenzado.


MUJER

Pero después del golpe que te has llevado.


MARIDO

Sí, no queremos que te lastimes.


PROFESOR

Pero...


MARIDO

Además, hoy estamos un poco cansados.


MUJER

A mi marido le duele la cabeza.


PROFESOR

Como quieran... Voy a por mis cosas.


MUJER

Ya voy yo, no te preocupes.


(Entra a la habitación del niño)



PROFESOR

Me sabe un poco mal.


(Salen la MUJER y el niño, con las cosas. Se las entregan.)



NIÑO

Adiós.


PROFESOR

Pórtate bien, trasto (Le acaricia le pelo. Los padres se miran). Pues nada, hasta la semana que viene.


MUJER

Adiós (Le acompaña hasta la puerta)


(Sale. Los padres se van al centro de la escena, no dejan de mirarse, sin decir nada. Por detrás, el niño abre las cortinas, después la ventana, sin que los padres se den cuenta.)



NIÑO

¡Adiós, David!


MARIDO Y MUJER

¡Carlitos! ¡Cierra la ventana!


Telón




Volver a la página principal





Creative Commons License
La clase de piano by Raúl Quirós Molina is licensed under a Creative Commons Reconocimiento-Compartir bajo la misma licencia 3.0 España License.
Based on a work at www.unhombrecaedeunedificio.com.
Permissions beyond the scope of this license may be available at http://www.unhombrecaedeunedificio.com/.