Historico | Mayo, 2010

Falsa reconstrucción de un caso real: Un encuentro fatal

31 May

He cumplido casi cuatro años y medio sin televisor. No trato de ponerme panfletario sino más bien de racionalizar una combinación de inercia, pereza e incapacidad técnica. Mi desconexión comenzó en Dublín y en Lyon: los programas de televisión estaban en un idioma en aprendizaje y no resultaba fácil seguirlos. Una vez dominado el idioma, el contenido, especialmente el de los programas en directo, se me vuelve muy difícil de comprender: los símbolos, los gestos, los tema, la ideología o el propósito de los programas me son extranjeros. En Irlanda, por ejemplo, los magazines y las tertulias sobre temas del corazón apenas existían en la tele -aunque sí en prensa- y en Francia los debates tenían siempre una pátina cultural que me ponía nervioso: incluso un programa de cocina parecía una metáfora continuada sobre los ingredientes que confluían hacia el Uno-Todo, que era el plato.

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La clase de piano

22 May

¡Seguimos subiendo relatos! Esta vez nos animamos a dar el salto a teatro y os presentamos una pequeña pieza para cuatro actores.

La clase de piano

Además, os invitamos a participar en una nueva encuesta para descubrir qué relatos de los que hemos subido os gustan más y os gustaría que os habláramos.

Todos queremos a Kabuga, Un encuentro fatal y Un barrio

15 May

Este fin de semana venimos cargados de tres nuevos relatos que hemos colgado en nuestra web y que vamos poniendo a vuestra disposición para que nos digáis que os parecen.

Los tres relatos que podeis leer son:

Todos queremos a Kabuga:

En este relato, compuestos de diversos documentos aparentemente olvidados en un servidor, se hace un retrato de Félicien Kabuga a través de e-mails, pdfs y faxes del empresario ruandés en busca y captura por el Tribunal de La Haya por su participación y planificación de las matanzas de Ruanda en 1994.

Un encuentro fatal:

¿Qué cara muestran o debe mostrar un personaje que se convierte público de manera súbita? ¿Cuál es beneficio que todos los integrantes del mundo del espectáculo pueden obtener de un caso de maltrato? Con el uso de la tecnología YouTube, se ha reescrito un spin-off de la causa abierta en torno al caso del profesor Neira.

Un barrio:

Un mapa del antiguo barrio del escritor le sirve para ir construyendo una historia sobre la niñez y las muertes violentas que allí sucedieron a principios de los ochenta.

Making of: Un día soleado en Königsberg (y II)

9 May

Sigue a: Making of: Un día soleado en Königsberg (I)

No hace ninguna falta tocar las castañuelas, pero en caso de tocarlas, más vale tocarlas bien que tocarlas mal. dice uno de los hombres más sabios de este país de otro hombre más sabio aún.

Lo sencillo hubiera sido, por ejemplo, disparar trozos al azar, algo con una alta carga poética, con imágenes muy angustiantes o epatantes, algo con niñas, árboles y sexos húmedos, a batiburrillo y olvidarse de que toda historia debe contener una historia. Sí, una historia debe tener una historia. Si nos ponemos magníficos, uno puede añadir una buena disquisición copiada y pegada de algún manual, que a su vez plagia a Barthes et cía. sobre construcción de una trama, enlazado de elementos narrativos, subtextos, la diferencia entre contar y narrar; trama y argumento, pero andamos escasos de espacio.

Los fragmentos poéticos o poetizantes son una tentación muy grande y el cajón de sastre de la experimentación es asimismo un cajón muy amplio y muy tentador para dar cabida a que el nombre se convierta en cosa, y que lo mismo da que “fieltro de alabastro” que “alabastro de fieltro” o bien, llamar historia a una sucesión arbitraria de fragmentos. Lo interesante, al menos con Königsberg, era algo tan sencillo como ahorrar espacio, mantener la coherencia sintáctica y temporal y que en el espacio de un relato cupieran infinitos. Que hubiera una historia.

Muy a menudo, la “experimentación” no es más que un pretexto para la falta de imaginación, para la vacuidad absoluta. Muy a menudo no es más que una licencia que se toma el autor para alienar -y maltratar, incluso- a sus lectores. Esa escritura, con harta frecuencia, nos despoja de cualquier noticia acerca del mundo; se limita a describir una desierta tierra de nadie, en la que pululan lagartos sobre algunas dunas, pero en la que no hay gente; una tierra sin habitar por algún ser humano reconocible; un lugar que quizá sólo resulte interesante para un puñado de especializadísimos científicos.

Raymond Carver

El relato es un grafo de cuarenta nodos que se pueden recorrer de muchas maneras posibles y cada historia guarda coherencia, tanto temporal como sintáctica. No hay saltos imprevistos, ni discontinuidades temporales, ni recursos propedéuticos o metafísicos o trampas narratológicas esdrújulas (uno no es guionista de Lost). El recorrido de este grafo contiene situaciones muy curiosas, como por ejemplo:

- Que el protagonista sea asesinado por sí mismo.
- Que el protagonista escriba una historia en la cual él es asesinado por sí mismo.
- Que el protagonista escriba una historia en la que escribe una historia.
- Que el protagonista nunca vaya a trabajar.
- Que el protagonista reciba constantemente llamadas de una ETT y nunca le cojan para un trabajo.
- Que el protagonista se suicide a la mínima de cambio, sin motivo aparente.
- Que el protagonista sea atracado cientos de veces por el mismo matón.
- Que el protagonista consiga el mismo trabajo y lo deje la misma noche, durante varias noches.
- Que el protagonista se dedique a mirar el periódico durante todas las mañanas y nunca reciba una llamada.
- Que Euler hable maravillosamente de Kant y Kant hable maravillosamente de Euler.
- Etcétera.

Se titula Königsberg porque Euler vivió en Königsberg y Euler trató de resolver el famoso problema de los puentes de Königsberg. Kant, Inmanuel, fue además contemporáneo y como se sabe apenas salió de Königsberg a lo largo de su vida. Así que la historia (no escrita) es la siguiente: Euler trata de hacer que Kant salga de Königsberg. Y Kant, nunca, nunca lo consigue.

Making of: Un día soleado en Königsberg (I)

6 May

Viene siendo un lugar común en los manuales de escritura creativa y en las escuelas donde se escriben, promocionan y venden los mismos, el abuso de la utilización de  juegos literarios como un esforzado ejercicio para disparar la creatividad de los alumnos. Entre las numerosas peripecias que ha de garabatear el escritor-alumno está, cómo no, el cadáver exquisito, los cien mil billones de poemas de Queneau, el Je me souviens de Perec y en general cualquier otra propuesta simpática del OuLiPo, convenientemente machacada y tamizada para su puesta en papel por los aspirantes a relatistas.
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Una pregunta a los lectores

4 May

¿Qué te gustaría que apareciera en la página web? ¿De qué debería tratar el siguiente post? Hemos abierto una encuesta pública a la que estáis invitados a participar y que nos tomaremos al pie de la letra. Podéis votar a vuestra derecha.